“Safi Safa”, el hombre yemení cuya última voluntad fue cumplida por el Imam Ali (la paz sea con él).
La historia de Safi Safa, a quien la mayoría de los historiadores consideran el mismo hombre yemení cuya tumba está frente al mar y frente al santuario del Imam Ali, es la siguiente:
El erudito Alamé Maylisi[1] relata:
En algunos libros de Ahl ul-Bayt[2] (la paz sea con ellos) se menciona que el Imam Ali (la paz sea con él), un día estaba rezando en la ciudad de Nayaf ante un grupo de personas, cuando dos hombres llegaron con un ataúd sobre un camello y lo colocaron en el suelo, y saludaron a las personas presentes.
El Imam Ali (la paz sea con él) les preguntó: “¿De dónde vienen?”
Respondieron: “De Yemen”.
El Imam Ali (la paz sea con él) les preguntó: “¿Qué contiene este ataúd?”
Respondieron: “Nuestro anciano padre ha fallecido y nos pidió que lo enterráramos en este desierto”. Pero le dijimos: “¡Oh padre! Este desierto es muy grande y lejano de nuestra tierra natal, ¿Por qué tienes ese deseo?” Nuestro padre respondió: “Porque aquí será enterrado un hombre cuya intercesión[3] abarcará a todos.”
En ese momento, el Imam Ali (la paz sea con él), dijo: “Allahu Akbar, Allahu Akbar (¡Dios es el más grande, Dios es el más grande[4]!). Juro por Dios que yo soy ese hombre.” Luego rezó por él y lo enterró, y esos dos hombres se retiraron de allí.
En el libro Irshad al-Qolub de Deilami[5], se narra esta historia de la siguiente manera:
«Un día, durante el mediodía, el Imam Ali (la paz sea con él) se encontraba en un lugar con vista a Nayaf, cuando llegó un hombre montado en un animal de carga, acompañado de un cadáver. El hombre venía del desierto.
Al ver al Imam Ali (la paz sea con él), lo saludó, y el Imam le respondió con un saludo.
El Imam le preguntó: “¿De dónde vienes?”
Él respondió: “De Yemen”.
El Imam le preguntó: “¿De quién es este cadáver?”
Respondió: “Es el cadáver de mi padre, a quien he traído aquí para enterrarlo.”
El Imam preguntó: “¿Por qué no lo enterraste en su tierra natal?”
Respondió: “Él había pedido en su última voluntad que lo enterrara aquí y dijo que aquí sería enterrado un hombre cuya intercesión abarcará a todos”.
El Imam preguntó: “¿Conoces a ese hombre?”
Él respondió: “No.”
El Imam dijo: “Juro por Dios que yo soy ese hombre. Levántate y entierra a tu padre.”»
Y este hombre era Safi Safa, a quien la mayoría de los historiadores consideran el mismo hombre yemení cuya tumba está frente al mar y frente al santuario del Imam Ali (la paz sea con él).
El mausoleo de Safi Safa al-Yamani se encuentra aproximadamente a 500 metros al oeste del sagrado santuario del Imam Ali (la paz sea con él), junto al Bahr al-Nayaf[6], y también es conocido como “Seffat Safi Safa”.
Este lugar es, en realidad, un sitio atribuido[7] al Imam Ali (la paz sea con él) y es el santuario de Athib al-Yamani, conocido como “Safi Safa”. Se considera uno de los símbolos y monumentos históricos de la ciudad sagrada de Nayaf, cuya historia se remonta a varios siglos atrás.
Fuentes:
[1] Bihar al-Anwar, vol. 42, p. 333 y 334.
[2] Irshad al-Qulub de al-Deilami, vol. 2, p. 440.
[1] – Alamé Maylisi (1627 Isfahán-1699 Isfahán) fue uno de los grandes narradores y sabios jurisprudentes de las ciencias chiíes. Él es el autor de diferentes libros en temas de ciencias islámicas, entre ellos el más conocido, el libro de Bihar al-Anwar.
[2] – El término Ahl ul-Bayt o Ahlul Bayt (en árabe: أهل البيت) significa, «Gente de la Casa». En el Islam chií, el término se limita a Mahoma, Fátima, Ali y sus hijos Hasan y Husain, y nueve imames de la descendencia del Imam Husain (la paz sea con él), siendo el noveno el Imam Mahdi, el duodécimo Imam de los chiíes.
[3] – En el Islam, la shafā‘ah (الشفاعة) se refiere a la intercesión espiritual que ciertos profetas, imames o personas santas pueden realizar ante Dios para beneficiar a otros. Es decir, estas personas elevan súplicas e interceden ante Dios —siempre con Su permiso y voluntad— para el perdón, la protección o el alivio del castigo de los creyentes.
En el caso del Imam Alí (la paz sea con él), la teología chií sostiene que él posee una estación elevada de intercesión por sus seguidores. Esto significa que no basta únicamente con un sentimiento de afecto, sino que es fundamental reconocer y asumir su autoridad divina (wilayah).
Esta wilayah debe entenderse como la aceptación de Alí no solo como un objeto de devoción, sino como el tutor divino y el sucesor inmediato y directo del Profeta Muhammad. Reconocerlo en esta posición de autoridad es el vínculo mismo que conduce a la misericordia de Dios y lo que, en última instancia, aparta al creyente del castigo.
En consecuencia, sin duda alguna, la enemistad hacia él o el rechazo a su autoridad conlleva el alejamiento de esa misericordia y la exposición al castigo divino, pues la wilayah de Alí es el camino inseparable e indispensable hacia la salvación.
[4] – Dios es el más grande es la traducción literaria de Allahu Akbar (الله اکبر en árabe). Los musulmanes suelen usarlo para recordar la grandeza de Dios.
[5] – Hasan ibn Muhammad Deilami, un erudito del siglo 14 d.C.
[6] – Bahr al-Nayaf (Mar de Nayaf) es una depresión natural situada al oeste de la ciudad de Nayaf. A pesar de su nombre, no es un mar, sino una amplia cuenca que en épocas antiguas recogía aguas de inundación y formaba un lago estacional. Con el paso del tiempo y los cambios climáticos, la mayor parte del año permanece seca o con muy poca agua.
[7] – Un sitio atribuido a un Imam, es un lugar que se relaciona con él por razones históricas, espirituales o tradicionales. Por ejemplo, porque se cree que allí rezó, estuvo presente, u ocurrió un hecho importante vinculado a su vida.