Most searched:

Representación de la valentía y el coraje del Imam Alí ibn Abi Talib

La valentía sin par del Príncipe de los Creyentes (la paz sea con él)

Un análisis profundo sobre la valentía divina del Imam Alí (p), desde su sacrificio en la noche de la Hégira hasta su fuerza celestial en las batallas de Uhud y Jaybar, demostrando que su coraje es una luz de origen divino.

Son numerosas las tradiciones que relatan las proezas de valentía y coraje del Príncipe de los Creyentes —la paz sea con él—, siendo así que él mismo reconoce que aquello que de su valentía se manifiesta en su bendita persona no es sino una luz de entre las luces divinas.

Las tradiciones que indican la valentía del Príncipe de los Creyentes (la paz sea con él), aunque no todas ellas hayan sido transmitidas de forma verbalmente recurrente (mutawātir lafẓī), convergen, no obstante, en un significado común que nos proporciona un profundo conocimiento acerca de Su Señoría.

Nadie igualó al Príncipe de los Creyentes (la paz sea con él) en valentía, y sus guerras y firmes posiciones durante la vida del Profeta (las bendiciones divinas sean con él y su familia) y tras su martirio son testimonio de ello. ¿Y cómo podría no ser valiente, cuando él mismo era el maestro de las artes marciales y bélicas?[1]

La valentía del Príncipe de los Creyentes (la paz sea con él) brilla como el sol en el cenit del día. El mejor testimonio de su valentía y coraje en tiempos de paz son las palabras del Príncipe de los Creyentes (la paz sea con él) el día de la Hégira del Profeta (las bendiciones divinas sean con él y su familia), cuando yacía en el lecho de este.

Respecto a este acontecimiento, citamos una parte de un hadiz del Imam Hasan al-‘Askarī —la paz sea con él— tomado del libro Bihar al-Anwar, volumen 19, pág. 80, en el que dijo el Imam Hasan al-‘Askarī —la paz sea con él—:

إِنَّ اَللَّهَ أَوْحَى إِلَى اَلنَّبِيِّ يَا مُحَمَّدُ إِنَّ اَلْعَلِيَّ اَلْأَعْلَى يَقْرَأُ عَلَيْكَ اَلسَّلاَمَ وَ يَقُولُ لَكَ إِنَّ أَبَا جَهْلٍ وَ اَلْمَلَأَ مِنْ قُرَيْشٍ قَدْ دَبَّرُوا يُرِيدُونَ قَتْلَكَ وَ أَمَرَكَ أَنْ تُبِيتَ عَلِيّاً فِي مَوْضِعِكَ وَ قَالَ لَكَ إِنَّ مَنْزِلَتَهُ مَنْزِلَةُ إِسْمَاعِيلَ اَلذَّبِيحِ مِنْ إِبْرَاهِيمَ اَلْخَلِيلِ يَجْعَلُ نَفْسَهُ لِنَفْسِكَ فِدَاءً وَ رُوحَهُ لِرُوحِكَ وِقَاءً

Ciertamente, Dios reveló al Profeta: «¡Oh, Muhammad! Ciertamente, el Altísimo, el Supremo, te saluda y te dice: Abū Ŷahl y la asamblea de los Quraysh han tramado querer matarte. Y te ordena que hagas pasar la noche a Alí en tu lugar. Y te dice que su posición es la posición de Ismael, el [inmolado], respecto a Abraham, el Amigo de Dios; ofrece su vida como rescate por la tuya y su espíritu como protección para tu espíritu.

فَقَالَ رَسُولُ اَللَّهِ صَلَّى اَللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ لِعَلِيٍّ عَلَيْهِ السَّلاَمُ أَ رَضِيتَ أَنْ أُطْلَبَ فَلاَ أُوْجَدَ وَ تُوجَدَ فَلَعَلَّهُ أَنْ يُبَادِرَ إِلَيْكَ اَلْجُهَّالُ فَيَقْتُلُوكَ قَالَ بَلَى يَا رَسُولَ اَللَّهِ رَضِيتُ أَنْ يَكُونَ رُوحِي لِرُوحِكَ وِقَاءً وَ نَفْسِي لِنَفْسِكَ فِدَاءً بَلْ رَضِيتُ أَنْ يَكُونَ رُوحِي وَ نَفْسِي فِدَاءً لِأَخٍ لَكَ أَوْ قَرِيبٍ أَوْ لِبَعْضِ اَلْحَيَوَانَاتِ تَمْتَهِنُهَا وَ هَلْ أُحِبُّ اَلْحَيَاةَ إِلاَّ لِخِدْمَتِكَ وَ اَلتَّصَرُّفِ بَيْنَ أَمْرِكَ وَ نَهْيِكَ وَ لِمَحَبَّةِ أَوْلِيَائِكَ وَ نُصْرَةِ أَصْفِيَائِكَ وَ مُجَاهَدَةِ أَعْدَائِكَ لَوْ لاَ ذَلِكَ لَمَا أَحْبَبْتُ أَنْ أَعِيشَ فِي هَذِهِ اَلدُّنْيَا سَاعَةً وَاحِدَةً.

Entonces, el Enviado de Dios —las bendiciones divinas sean con él y su familia— dijo a Alí —la paz sea con él—:

«¿Aceptas que me busquen y no me encuentren, y que te encuentren a ti, y que tal vez los ignorantes se precipiten contra ti y te maten?»

Respondió: «Sí, ¡oh, Enviado de Dios! Acepto que mi espíritu sea protección para tu espíritu y mi vida sea rescate por tu vida. Más aún, acepto que mi espíritu y mi vida sean rescate por un hermano tuyo, o por un pariente, o incluso por una de las bestias que utilizas. ¿Acaso amo la vida sino para servirte y actuar entre tus órdenes y prohibiciones, y por el amor a tus amigos, el auxilio a tus elegidos y la lucha contra tus enemigos? Si no fuera por eso, no amaría vivir en este mundo ni siquiera una hora».

 فَأَقْبَلَ رَسُولُ اَللَّهِ صَلَّى اَللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ عَلَى عَلِيٍّ عَلَيْهِ السَّلاَمُ فَقَالَ لَهُ يَا أَبَا اَلْحَسَنِ قَدْ قَرَأَ عَلَيَّ كَلاَمَكَ هَذَا اَلْمُوَكَّلُونَ بِاللَّوْحِ اَلْمَحْفُوظِ وَ قَرَءُوا عَلَيَّ مَا أَعَدَّ اَللَّهُ لَكَ مِنْ ثَوَابِهِ فِي دَارِ اَلْقَرَارِ مَا لَمْ يَسْمَعْ بِمِثْلِهِ اَلسَّامِعُونَ وَ لاَ رَأَى مِثْلَهُ اَلرَّاءُونَ وَ لاَ خَطَرَ مِثْلَهُ بِبَالِ اَلْمُتَفَكِّرِينَ

Entonces, el Enviado de Dios —las bendiciones divinas sean con él y su familia— se volvió hacia Alí —la paz sea con él— y le dijo: «¡Oh, Abū al-Ḥasan! Los [ángeles] encargados de la Tabla Preservada han recitado ante mí estas tus palabras, y me han recitado lo que Dios ha preparado para ti, de Su recompensa en la Morada de la Permanencia, algo que jamás oyente alguno ha escuchado semejante, ni vidente alguno ha visto semejante, ni ha pasado semejante cosa por la mente de los pensadores».

 ثُمَّ قَالَ رَسُولُ اَللَّهِ صَلَّى اَللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ لِعَلِيٍّ عَلَيْهِ السَّلاَمُ يَا عَلِيُّ أَنْتَ مِنِّي بِمَنْزِلَةِ اَلسَّمْعِ وَ اَلْبَصَرِ وَ اَلرَّأْسِ مِنَ اَلْجَسَدِ وَ اَلرُّوحِ مِنَ اَلْبَدَنِ حُبِّبْتَ إِلَيَّ كَالْمَاءِ اَلْبَارِدِ إِلَى ذِي اَلْغُلَّةِ اَلصَّادِي

Luego, el Enviado de Dios —las bendiciones divinas sean con él y su familia— dijo a Alí —la paz sea con él—: «¡Oh, Alí! Tú eres para mí como el oído, la vista y la cabeza lo son para el cuerpo, y como el espíritu lo es para el organismo. Eres amado por mí como el agua fresca lo es para quien está sediento y ardiente».

 ثُمَّ قَالَ لَهُ يَا أَبَا حَسَنٍ تَغَشَّ بِبُرْدَتِي فَإِذَا أَتَاكَ اَلْكَافِرُونَ يُخَاطِبُونَكَ فَإِنَّ اَللَّهَ يَقْرِنُ بِكَ تَوْفِيقَهُ وَ بِهِ تُجِيبُهُمْ فَلَمَّا جَاءَ أَبُو جَهْلٍ وَ اَلْقَوْمُ شَاهِرُونَ سُيُوفَهُمْ. قَالَ لَهُمْ أَبُو جَهْلٍ لاَ تَقَعُوا بِهِ وَ هُوَ نَائِمٌ لاَ يَشْعُرُ وَ لَكِنِ اِرْمُوهُ بِالْأَحْجَارِ لِيَتَنَبَّهَ بِهَا ثُمَّ اُقْتُلُوهُ فَرَمَوْهُ بِأَحْجَارٍ ثِقَالٍ صَائِبَةٍ فَكَشَفَ عَنْ رَأْسِهِ وَ قَالَ مَا ذَا شَأْنُكُمْ فَعَرَفُوهُ فَإِذَا هُوَ عَلِيٌّ عَلَيْهِ السَّلاَمُ فَقَالَ أَبُو جَهْلٍ أَ مَا تَرَوْنَ مُحَمَّداً كَيْفَ أَبَاتَ هَذَا وَ نَجَا بِنَفْسِهِ لِتَشْتَغِلُوا بِهِ وَ يَنْجُو مُحَمَّدٌ لاَ تَشْتَغِلُوا بِعَلِيٍّ اَلْمَخْدُوعِ لِيَنْجُوَ بِهَلاَكِهِ مُحَمَّدٌ وَ إِلاَّ فَمَا مَنَعَهُ أَنْ يَبِيتَ فِي مَوْضِعِهِ إِنْ كَانَ رَبُّهُ يَمْنَعُ عَنْهُ كَمَا يَزْعُمُ.

Luego le dijo: «¡Oh, Abū Ḥasan! Cúbrete con mi manto. Cuando los incrédulos vengan a ti y te hablen, Dios hará que Su éxito te acompañe y con él les responderás». Cuando llegaron Abū Ŷahl y la gente, con sus espadas desenvainadas, Abū Ŷahl les dijo: «No os abalancéis sobre él mientras duerme y no se da cuenta. Mejor, arrojadle piedras para que así se despierte, y luego matadle».

Le arrojaron piedras pesadas que acertaron. Él (Imam ali) descubrió su cabeza y dijo: «¿Qué os pasa?»

 Entonces le reconocieron y resultó ser Alí —la paz sea con él—.

Dijo Abū Ŷahl: «¿No veis cómo Muhammad ha hecho pasar la noche a este aquí y se ha salvado él mismo, para que os ocupéis de él y Muhammad se salve? ¡No os ocupéis de Alí, que él es engañado, para que Muhammad se salve con su perdición! Si no, ¿qué le impidió pasar la noche en su lugar, si su Señor le protege como él afirma?»

 فَقَالَ عَلِيٌّ عَلَيْهِ السَّلاَمُ أَ لِي تَقُولُ هَذَا يَا بَا جَهْلٍ بَلِ اَللَّهُ قَدْ أَعْطَانِي مِنَ اَلْعَقْلِ مَا لَوْ قُسِمَ عَلَى جَمِيعِ حمقاء [حَمْقَى] اَلدُّنْيَا وَ مَجَانِينِهَا لَصَارُوا بِهِ عُقَلاَءَ وَ مِنَ اَلْقُوَّةِ مَا لَوْ قُسِمَ عَلَى جَمِيعِ ضُعَفَاءِ اَلدُّنْيَا لَصَارُوا بِهِ أَقْوِيَاءَ وَ مِنَ اَلشَّجَاعَةِ مَا لَوْ قُسِمَ عَلَى جَمِيعِ جُبَنَاءِ اَلدُّنْيَا لَصَارُوا بِهِ شُجْعَاناً وَ مِنَ اَلْحِلْمِ مَا لَوْ قُسِمَ عَلَى جَمِيعِ سُفَهَاءِ اَلدُّنْيَا لَصَارُوا بِهِ حُلَمَاءَ وَ لَوْ لاَ أَنَّ رَسُولَ اَللَّهِ صَلَّى اَللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ أَمَرَنِي أَنْ لاَ أُحْدِثَ حَدَثاً حَتَّى أَلْقَاهُ لَكَانَ لِي وَ لَكُمْ شَأْنٌ وَ لَأَقْتُلَنَّكُمْ قَتْلاً.

Entonces Alí —la paz sea con él— dijo: «¡Oh, Abū Ŷahl! ¿A mí me dices esto? ¡Por Dios que Él me ha otorgado tal inteligencia que, si fuera repartida entre todos los necios y locos del mundo, se volverían con ella inteligentes; tal fortaleza que, si fuera repartida entre todos los débiles del mundo, se volverían con ella fuertes; tal valentía que, si fuera repartida entre todos los cobardes del mundo, se volverían con ella valientes; tal tolerancia que, si fuera repartida entre todos los insensatos del mundo, ¡se volverían con ella tolerantes! Y si no fuera porque el Enviado de Dios —las bendiciones divinas sean con él y su familia— me ordenó que no realizara acción alguna hasta que me reúna con él, entre vosotros y mí ocurriría algo, y os mataría en una gran matanza».

 وَيْلَكَ يَا أَبَا جَهْلٍ إِنَّ مُحَمَّداً قَدِ اِسْتَأْذَنَهُ فِي طَرِيقِهِ اَلسَّمَاءُ وَ اَلْأَرْضُ وَ اَلْجِبَالُ وَ اَلْبِحَارُ فِي إِهْلاَكِكُمْ فَأَبَى إِلاَّ أَنْ يَرْفُقَ بِكُمْ وَ يُدَارِيَكُمْ لِيُؤْمِنَ مَنْ فِي عِلْمِ اَللَّهِ أَنَّهُ لَيُؤْمِنُ مِنْكُمْ وَ يَخْرُجَ مُؤْمِنُونَ مِنْ أَصْلاَبِ وَ أَرْحَامِ كَافِرِينَ وَ كَافِرَاتٍ أَحَبَّ اَللَّهُ أَنْ لاَ يَقْطَعَهُمْ عَنْ كَرَامَتِهِ بِاصْطِلاَمِهِمْ وَ لَوْ لاَ ذَلِكَ لَأَهْلَكَكُمْ رَبُّكُمْ إِنَّ اَللَّهَ هُوَ اَلْغَنِيُّ وَ أَنْتُمُ اَلْفُقَرَاءُ لاَ يَدْعُوكُمْ إِلَى طَاعَتِهِ وَ أَنْتُمْ مُضْطَرُّونَ بَلْ مَكَّنَكُمْ بِمَا كَلَّفَكُمْ وَ قَطَعَ مَعَاذِيرَكُمْ.

«¡Ay de ti, Abū Ŷahl! Ciertamente Muhammad ha pedido permiso a los cielos, la tierra, las montañas y los mares para destruiros, pero él rehusó [hacerlo] sin antes ser benigno con vosotros y trataros con indulgencia, para que crea quien en el conocimiento de Dios [está escrito] que de entre vosotros ha de ser creyente, y para que salgan creyentes de los lomos y vientres de incrédulos e incrédulas, porque Dios quiso no privarlos de Su generosidad aniquilándolos. Si no fuera por eso, vuestro Señor os habría destruido. Ciertamente, Dios es el Rico y vosotros los pobres. No os llama a Su obediencia cuando estáis forzados, sino que os ha dado capacidad para aquello de lo que os ha responsabilizado y ha cortado vuestras excusas».

 فَغَضِبَ أَبُو اَلْبَخْتَرِيِّ بْنُ هِشَامٍ أَخُو أَبِي جَهْلٍ فَقَصَدَهُ بِسَيْفِهِ فَرَأَى اَلْجِبَالَ قَدْ أَقْبَلَتْ لِتَقَعَ عَلَيْهِ وَ اَلْأَرْضَ قَدِ اِنْشَقَّتْ لِتَخْسِفَ بِهِ وَ أَمْوَاجَ اَلْبِحَارِ نَحْوَهُ مُقْبِلَةً لِتُغْرِقَهُ فِي اَلْبَحْرِ وَ رَأَى اَلسَّمَاءَ اِنْحَطَّتْ لِتَقَعَ عَلَيْهِ فَسَقَطَ سَيْفُهُ وَ خَرَّ مَغْشِيّاً عَلَيْهِ وَ اُحْتُمِلَ وَ يَقُولُ أَبُو جَهْلٍ دِيرَ بِهِ لِصَفْرَاءَ هَاجَتْ بِهِ يُرِيدُ أَنْ يُلَبِّسَ عَلَى مَنْ مَعَهُ أَمْرَهُ.

Entonces, Abū al-Bujtarī ibn Hishām, hermano de Abū Ŷahl, se enfureció y se dirigió hacia él con su espada. Pero vio que las montañas avanzaban para caer sobre él, que la tierra se había abierto para tragarlo, que las olas de los mares se precipitaban hacia él para ahogarlo en el mar, y vio que el cielo descendía para caer sobre él. Entonces su espada cayó, se desplomó desmayado y fue llevado [de allí]. Y Abū Ŷahl decía: «¡Dadle la vuelta!», refiriéndose a [el vino] amarillo que le había afectado, queriendo confundir a los que estaban con él sobre lo que realmente le había sucedido.[1]

 فَلَمَّا اِلْتَقَى رَسُولُ اَللَّهِ صَلَّى اَللَّهُ عَلَيْهِ وَ آلِهِ مَعَ عَلِيٍّ عَلَيْهِ السَّلاَمُ قَالَ يَا عَلِيُّ إِنَّ اَللَّهَ رَفَعَ صَوْتَكَ فِي مُخَاطَبَتِكَ أَبَا جَهْلٍ إِلَى اَلْعُلْوِ وَ بَلَغَهُ إِلَى اَلْجِنَانِ فَقَالَ مَنْ فِيهَا مِنَ اَلْخُزَّانِ وَ اَلْحُورِ اَلْحِسَانِ مَنْ هَذَا اَلْمُتَعَصِّبُ لِمُحَمَّدٍ إِذْ قَدْ كَذَّبُوهُ وَ هَجَرُوهُ قِيلَ لَهُمْ هَذَا اَلنَّائِبُ عَنْهُ وَ اَلْبَائِتُ عَلَى فِرَاشِهِ يَجْعَلُ نَفْسَهُ لِنَفْسِهِ وِقَاءً وَ رُوحَهُ لِرُوحِهِ فِدَاءً فَقَالَ اَلْخُزَّانُ وَ اَلْحُورُ اَلْحِسَانُ يَا رَبَّنَا فَاجْعَلْنَا خُزَّانَهُ وَ قَالَتِ اَلْحُورُ اَلْحِسَانُ فَاجْعَلْنَا نِسَاءَهُ فَقَالَ اَللَّهُ تَعَالَى فَأَنْتُمْ لَهُ وَ لِمَنِ اِخْتَارَهُ وَ هُوَ مِنْ أَوْلِيَائِهِ وَ مُحِبِّيهِ يَقْسِمُكُمْ عَلَيْهِمْ بِأَمْرِ اَللَّهِ عَلَى مَنْ هُوَ أَعْلَمُ بِهِ مِنَ اَلصَّلاَحِ أَ رَضِيتُمْ قَالُوا بَلَى رَبَّنَا وَ سَيِّدَنَا [2].

Cuando el Enviado de Dios —las bendiciones divinas sean con él y su familia— se encontró con Alí —la paz sea con él— [en la ciudad de Medina], dijo: «¡Oh, Alí! Dios ha elevado tu voz, con la que te dirigiste a Abū Ŷahl, hasta las alturas y la ha hecho llegar a los jardines [del Paraíso]. Entonces, quienes en ellos habitan, de entre los guardianes y las huríes de hermosos ojos, dijeron: ««¿Quién es este que defiende con tanto empeño a Muhammad, cuando le han desmentido y abandonado?»

 Se les dijo: «Este es Quien tiene la autoridad para representar al Profeta en su ausencia, el que pasó la noche en su lecho, ofreciendo su vida como rescate por la suya y su espíritu como protección para su espíritu». Entonces los guardianes y las huríes de hermosos ojos dijeron: «¡Oh, Señor nuestro! ¡Haznos [también] guardianes para él!»

 Y las huríes de hermosos ojos dijeron: «¡Haznos [también] esposas para él!»

 Entonces Dios, Exaltado sea, dijo: «Vosotros sois para él y para quien él elija, mientras sea de entre sus fieles y de quienes le aman; él os distribuirá, por orden de Dios, entre quienes él [Imam Alí] sabe mejor que es gente de bondad. ¿Estáis satisfechos?»

 Dijeron: «Sí, ¡oh, Señor nuestro y Dueño nuestro!»»

Y se ha transmitido de Abī Wāzilah  Shaqīq ibn Salamah, que dijo: «Iba caminando junto con ‘Umar ibn al-Jattab cuando le oí un murmullo. Le dije: «¿Qué te pasa, oh ‘Umar?»

 Entonces dijo: «¡Ay de ti! ¿No ves al león, al generoso, hijo del generoso, al que golpea con las fieras[3], al severo contra quien se desborda y oprime, con las dos espadas y el estandarte?»»

Me volví y resultó ser Ali ibn Abi Talib. Le dije con asombro: «¡Oh, ‘Umar! Es Ali ibn Abi Talib.»

 Entonces dijo: «Acércate a mí para que te hable de su valentía y su heroísmo.

 Dimos [nuestro] juramento de fidelidad al Profeta —las bendiciones divinas sean con él y su familia— el día de Uḥud de que no huiríamos; quien de nosotros huyese estaría extraviado, y quien de nosotros muriese sería mártir, y el Profeta —las bendiciones divinas sean con él y su familia— es su líder».

Cuando cien caudillos cargaron contra nosotros, cada caudillo con cien hombres o más, y nos hicieron retroceder en la batalla, vi a Alí como un león que protege a sus crías. Tomó un puñado de guijarros y los arrojó a nuestros rostros. Luego dijo: «¡Afeados sean los rostros, cortados, destrozados y humillados! ¿Hacia dónde huis? ¿Hacia el fuego?». Entonces no regresamos.

Luego cargó contra nosotros por segunda vez, llevando en su mano una espada ancha de la que goteaba la muerte, y dijo: «Disteis vuestro juramento y luego lo quebrantasteis. ¡Por Dios que sois más merecedores de la muerte que aquellos a quienes estoy matando!».

Entonces miré a sus ojos; parecían dos ascuas encendidas que ardían como fuego, o dos calderos rebosantes de sangre. Pensé que acabaría con todos nosotros. Me adelanté hacia él de entre mis compañeros y le dije: «¡Oh, Abū al-Ḥasan! ¡Por Dios, por Dios! Los árabes huyen y vuelven a cargar, y una nueva carga anula la huida».

Pareció como si se avergonzara, y apartó su rostro [5] de mí. No cesé de calmar la agitación de mi corazón. ¡Por Dios que ese miedo no ha salido de mi corazón hasta el día de hoy![4]

Viene en otro hadiz transmitido de Imam Sadiq, la paz sea con él, de sus padres —la paz sea con ellos—, que el Príncipe de los Creyentes —la paz sea con él— dijo en su carta a Sahl ibn Ḥunayf —que Dios tenga misericordia de él—:

وَ اَللَّهِ مَا قَلَعْتُ بَابَ خَيْبَرَ وَ رَمَيْتُ بِهِ خَلْفَ ظَهْرِي أَرْبَعِينَ ذِرَاعاً بِقُوَّةٍ جَسَدِيَّةٍ وَ لاَ حَرَكَةٍ غِذَائِيَّةٍ لَكِنِّي أُيِّدْتُ بِقُوَّةٍ مَلَكُوتِيَّةٍ وَ نَفْسٍ بِنُورِ رَبِّهَا مُضِيئَةٍ وَ أَنَا مِنْ أَحْمَدَ كَالضَّوْءِ مِنَ اَلضَّوْءِ وَ اَللَّهِ لَوْ تَظَاهَرَتِ اَلْعَرَبُ عَلَى قِتَالِي لَمَا وَلَّيْتُ وَ لَوْ أَمْكَنَتْنِي اَلْفُرْصَةُ مِنْ رِقَابِهَا لَمَا بَقَّيْتُ وَ مَنْ لَمْ يُبَالِ مَتَى حَتْفُهُ عَلَيْهِ سَاقِطٌ فَجَنَانُهُ فِي اَلْمُلِمَّاتِ رَابِطٌ .

«¡Por Dios que no arranqué la puerta de Jaybar y la arrojé tras de mí a cuarenta codos por una fuerza corporal ni por un movimiento alimenticio! Más bien, fui fortalecido con una fuerza celestial y con un alma luminosa por la luz de su Señor. Y yo soy respecto a Aḥmad como la luz respecto a la luz.

¡Por Dios! Si todos los árabes se hubieran confabulado contra mí para combatirme, no habría huido. Y si se me hubiera dado la oportunidad [de disponer] de sus cuellos, no habría dejado [a ninguno con vida]. Quien no se preocupa de cuándo le sobreviene su muerte, su corazón permanece firme ante las adversidades».[5]

[1] Y Abū Ŷahl decía: «¡Dadle la vuelta!», [atribuyéndolo] a la bilis amarilla que se le había alterado, queriendo confundir a los que estaban con él sobre lo que realmente le había sucedido. Ambas traducciones pueden ser correctas, porque el objetivo de Abū Ŷahl era ocultar un milagro con una excusa mundana: culpar al exceso en el consumo de vino o culpar a un desorden de la bilis.

[2] التفسير العسکری علیه السلام  ج۱ ص۴۶۵

[3] Es decir, Ali es aquel cuyos golpes abaten incluso a los guerreros más temibles.

[4] _Bihar al-Anwar_, ‘Allama al-Maylisi, volumen 19, pág. 80.

[5] _Bihar al-Anwar_, volumen 21, pág. 26.

Más contenido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *