Uno de los principales obstáculos para la propagación y expansión del Islam en la época del Imam Baqir (la paz sea con él) era la existencia de sectas emergentes que ponían en peligro los fundamentos del Islam. Su Señoría, como una barrera sólida, se opuso firmemente a la infiltración de las creencias falsas de estas sectas y se dedicó a promover y difundir el Islam auténtico.
Abu Ya‘far Muḥammad ibn ‘Alī (la paz sea con él), apodado al-Baqir y Baqir al-‘Ulūm (el que escinde el conocimiento), hijo del Imam al-Sayyad (la paz sea con él), es el quinto Imam de los chiíes y uno de los Catorce Inmaculados. El Imam Muḥammad al-Baqir (la paz sea con él), quinto Imam de los chiíes, según una tradición nació el primer día del mes de rayab y según otra el tercer día del mes de safar del año 57 de la Hégira en la Medina Iluminada.
El linaje de Su Señoría
Su padre fue el Imam Ali ibn al-Ḥusayn (la paz sea con él), conocido como al-Sayyād y Zayn al-‘Ābidīn. Su madre fue Fāṭima bint al-Ḥasan al-Muŷtabā (la paz sea con él), conocida como Umm al-Ḥasan y Umm ‘Abd Allāh.
Dado que el noble linaje del Imam Muḥammad al-Baqir (la paz sea con él) alcanza, tanto por parte de padre como de madre, al Principe de los Creyentes (la paz sea con él) y a Fāṭima (la paz sea con ella), se dice de él que es «un ‘alawī entre los ‘alawíes y un fāṭimī entre los fāṭimíes». El Imam Muḥammad ibn ‘Alī (la paz sea con él) tiene por kunya Abū Ŷa‘far y por sobrenombres Baqir al-‘Ilm (el que escinde el conocimiento) y Baqir al-‘Ulūm (el que escinde los conocimientos).
La posición del Imamato
Este noble Imam, tras el martirio de su digno padre, el Imam Zayn al-‘Ābidīn (la paz sea con él), en el año 95 de la Hégira, alcanzó la posición de la autoridad espiritual (wilāyah) y el Imamato de los chiíes. Guió y dirigió con excelencia a los seguidores de la Gente de la Casa (la paz sea con ellos) en aquel agitado mar político y militar de su época, así como en los conflictos y desórdenes finales del gobierno omeya.
Uno de los métodos que el Imam Baqir (la paz sea con él) empleó eficazmente para enfrentar a las sectas fue el debate y el diálogo, un recurso que estaba extendido en la época de Su Señoría y que se consideraba una herramienta importante para la transmisión de creencias y cultura.
Defensa del Principe de los Fieles (la paz sea con él) frente a los Jariyíes
Los Jariyíes fueron una de las sectas activas en la época del Imam Baqir (la paz sea con él). El núcleo originario de esta secta lo formaban aquellos que, tras la aceptación del arbitraje (Hakamiiat) en la batalla de Ṣiffīn, declararon incrédulos (takfīr) a las dos partes del arbitraje. Estas personas eran un grupo de las tropas del Principe de los Creyentes (la paz sea con él) que forzaron al Imam a aceptar el arbitraje.
Los Jariyíes consideraban incrédulo a Alī ibn Abī Ṭālib (la paz sea con él), a pesar de todos sus méritos brillantes y de los versículos y hadices revelados en su honor, por haber aceptado el arbitraje y por haber dado muerte a los Jaiyíes en la batalla de Nahrawān.
Este grupo desarrolló su actividad en diversos lugares durante la época del Imam Baqir (la paz sea con él) y, además de sus movimientos militares, en ocasiones entablaban diálogos y debates con otros.
Aquí mencionamos un hadiz que narra uno de los debates del Imam Baqir, la paz sea con él, con uno de los líderes de los Jariyíes:
Varias personas de entre nuestros compañeros nos transmitieron:
Que ‘Abd Allāh ibn Nāfi‘ al-Azraq solía decir: «Si supiera que entre los extremos [de la tierra] hay alguien a quien pudieran alcanzarme las monturas que pudiera refutarme [la afirmación de] que Alí (la paz sea con él) mató a la gente de Nahrawān sin ser injusto con ellos, viajaría hacia él». Se le dijo: «¿Y no [hay nadie] entre sus descendientes?»
Respondió: «¿Acaso hay entre sus descendientes alguien con conocimiento?». Se le respondió: «¡Este es el colmo de tu ignorancia! ¿Acaso alguna vez ellos carecen de alguien con conocimiento?»
Preguntó: «¿Quién es el sabio de ellos hoy?»
Se le dijo: «Muhammad ibn ‘Alī ibn al-Ḥusayn ibn ‘Alī —la paz sea con ellos—».
Dijo: «Entonces viajó hacia él con los principales de sus compañeros hasta que llegó a Medina y pidió permiso para entrar a ver a Abū Ŷa‘far (la paz sea con él). Se le dijo [al Imam]: «Este es ‘Abd Allāh ibn Nāfi‘».
Dijo [el Imam]:«¿Y qué quiere de mí, cuando él me rechaza a mí y a mi padre en los dos extremos del día?»
Entonces Abū Baṣīr al-Kūfī le dijo: «¡Que sea yo tu rescate! Este afirma que si supiera que entre los extremos [de la tierra] hay alguien a quien pudieran alcanzarle las monturas para que lo refutara [acerca de] que Alí (la paz sea con él) mató a la gente de Nahrawān sin ser injusto con ellos, viajaría hacia él».
Abu Ya‘far (la paz sea con él) le dijo: «¿Acaso crees que ha venido a debatir conmigo?»
Respondió: «Sí». Entonces dijo: «¡Oh, muchacho! Sal, desensilla su montura y dile: «Cuando llegue el día de mañana, ven a nosotros»».
Cuando amaneció, ‘Abd Allāh ibn Nāfi‘, acudió con los principales de sus compañeros. Abu Ya‘far (la paz sea con él) envió a convocar a todos los descendientes de los emigrantes (Muhayerin) y auxiliares (Ansar) y los reunió. Luego salió ante la gente, vistiendo dos vestimentas teñidas de ocre rojizo, y se presentó ante ellos como si fuera un plenilunio. Entonces dijo:
الْحَمْدُ لِلّهِ مُحَیِّثِ الْحَیْثِ وَمُکَیِّفِ الْکَیْفِ ، وَمُوءَیِّنِ الاْءَیْنِ ؛ الْحَمْدُ لِلّهِ الَّذِی لاَ تَأْخُذُهُ سِنَةٌ وَلاَ نَوْمٌ ، لَهُ مَا فِی السَّمَوَاتِ وَمَا فِی الاْءَرْضِ _ إِلی آخِرِ الاْآیَةِ _ وَأَشْهَدُ أَنْ لاَ إِلهَ إِلاَّ اللّهُ ، وَأَشْهَدُ أَنَّ مُحَمَّدا صلی الله علیه و آله عَبْدُهُ وَرَسُولُهُ ، اجْتَبَاهُ وَهَدَاهُ إِلی صِرَاطٍ مُسْتَقِیمٍ .
الْحَمْدُ لِلّهِ الَّذِی أَکْرَمَنَا بِنُبُوَّتِهِ ، وَاخْتَصَّنَا بِوَلاَیَتِهِ ، یَا مَعْشَرَ أَبْنَاءِ الْمُهَاجِرِینَ وَالاْءَنْصَارِ ، مَنْ کَانَتْ عِنْدَهُ مَنْقَبَةٌ فِی عَلِیِّ بْنِ أَبِی طَالِبٍ علیه السلام فَلْیَقُمْ وَلْیَتَحَدَّثْ .
«Alabado sea Dios, Quien crea el lugar y determina el modo, Quien da ser al espacio; alabado sea Dios, a Quien no afectan somnolencia ni sueño; Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra —hasta el final del versículo (sura 2: aleya 255)—. Y atestiguo que no hay más dios que Dios, y atestiguo que Muhammad —las bendiciones divinas sean con él y su familia— es Su siervo y Su Mensajero; lo escogió y lo guio hacia una vía recta.
Alabado sea Dios, Quien nos ha honrado con su profecía y nos ha distinguido con su autoridad espiritual. ¡Oh grupo de descendientes de los emigrantes y auxiliares! Quien tenga conocimiento de alguna virtud de Alí ibn Abi Talib (la paz sea con él), que se levante y lo cuente».
Dijo el narrador: Entonces la gente se levantó y relataron aquellas virtudes.
Abd Allāh dijo: «Yo conozco estas virtudes mejor que ellos. Pero lo que ocurre es que Alí incurrió en la incredulidad después de haber aceptado el arbitraje de los dos árbitros».
Continuaron mencionando las virtudes hasta llegar al hadiz relativo a la batalla de Jaybar [cuando dijo el Mensajero de Dios, las bendiciones divinas sean con él y su familia]:
«لاَءُعْطِیَنَّ الرَّایَةَ غَدا رَجُلاً یُحِبُّ اللّهَ وَرَسُولَهُ ، وَیُحِبُّهُ اللّهُ وَرَسُولُهُ ، کَرَّارا غَیْرَ فَرَّارٍ ، لاَیَرْجِعُ حَتَّی یَفْتَحَ اللّهُ عَلی یَدَیْهِ»
«Mañana entregaré el estandarte a un hombre que ama a Dios y a Su Mensajero, y a quien Dios y Su Mensajero aman; que ataca una y otra vez sin huir, y no regresará hasta que Dios conceda la victoria a través de él».
Entonces Abū Ŷa‘far (la paz sea con él) preguntó: «¿Qué dices acerca de este hadiz?».»
Respondió: «Es verdad, no hay duda de ello. Pero después [Ali] incurrió en la incredulidad».
Abu Ya‘far (la paz sea con él) le dijo:
ثَکِلَتْکَ أُمُّکَ ، أَخْبِرْنِی عَنِ اللّهِ _ عَزَّ وَجَلَّ _ أَحَبَّ عَلِیَّ بْنَ أَبِی طَالِبٍ یَوْمَ أَحَبَّهُ وَهُوَ یَعْلَمُ أَنَّهُ یَقْتُلُ أَهْلَ النَّهْرَوَانِ ، أَمْ لَمْ یَعْلَمْ؟
«¡Que tu madre te pierda! Dime: Dios —Poderoso y Majestuoso sea— ¿amaba a Ali ibn Abi Talib el día que lo amaba sabiendo que mataría a la gente de Nahrawān, o no lo sabía?»
Ibn Nāfi‘ dijo: «Repítemelo».
Entonces Abū Ŷa‘far (la paz sea con él) le dijo: «Dime: Dios —enaltecido sea Su recuerdo— ¿amaba a Alī ibn Abī Ṭālib el día que lo amaba sabiendo que mataría a la gente de Nahrawān, o no lo sabía?»
Dijo: «Si digo que no [lo sabía], habré incurrido en incredulidad».
Luego dijo: «Lo sabía».
Preguntó el Imam Baquir: «Entonces, ¿Dios lo amó para que actuara en obediencia a Él, o para que actuara en desobediencia a Él?»
Respondió: «Para que actuara en obediencia a Él».
Entonces Abū Ŷa‘far (la paz sea con él) le dijo: «Levántate, que ya eres vencido».
Se levantó diciendo: «Hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro al alba… Dios sabe mejor dónde coloca Su mensaje».[1]
[1] El Kafi, tomo 8, paágina 349.