Muhammad ibn Abi Bakr, apodado «el devoto de Quraysh», era hijo de Abu Bakr, el primer califa, y uno de los compañeros y seguidores especiales del Príncipe de los Creyentes. Existía un afecto mutuo entre él y el Imam, y el Imam lo llamaba su propio hijo. Fue considerado uno de los más destacados opositores a las actuaciones del tercer califa. Finalmente, el día 14 del mes de Safar del año 38 de la Hégira (25 de julio de 658 d.C.), fue martirizado a manos del ejército de Muawiya.
Bajo la formación del Príncipe de los Creyentes
Muhammad ibn Abi Bakr era hijo del primer califa y de Asma bint Umays. Después del fallecimiento de Abu Bakr y del matrimonio del Príncipe de los Creyentes con Asma, creció y fue educado en la casa del Imam Alí. Su jurisprudencia, sus conocimientos religiosos y sus pensamientos estaban inspirados en las enseñanzas puras del Príncipe de los Creyentes, y no reconocía en nadie, ni siquiera en su padre Abu Bakr, una virtud superior a la del Imam Alí. Más bien, cuando le prestó juramento de lealtad a aquel noble, dijo: «Doy testimonio de que eres un Imam cuya obediencia es obligatoria».
El Príncipe de los Creyentes también le tenía un gran afecto y lo consideraba su propio hijo, aunque era hijo de Abu Bakr». En Nahyul Balaga, se cita de él: «Él (Muhammad ibn Abi Bakr) era mi amigo y lo había criado como a un hijo mío». [1]
Fue uno de los comandantes del ejército del Príncipe de los Creyentes en las batallas de Yamal (Camello) y Siffín. Muhammad fue nombrado por él, gobernador de Egipto.
El Imam Sadiq, al hablar de la posición de Muhammad ibn Abi Bakr, destacó la renovación de su sincero juramento de lealtad al Príncipe de los Creyentes; un juramento en el que Muhammad, con humildad, reconoció su condición de Imam cuya obediencia era obligatoria.
Hamza ibn Muhammad al-Tayyar, uno de los narradores de confianza del Imam Sadiq, relata que en su presencia se mencionó a Muhammad ibn Abi Bakr. El Imam Sadiq dijo: «Que Muhammad descanse en paz. Un día le dijo al Príncipe de los Creyentes: “Extiende tus manos para que te preste juramento de lealtad”. El Imam Alí le dijo: “¿Acaso no lo has hecho ya?”. Él respondió: “Sí”. Aun así, volvió a prestar juramento para renovar y reafirmar su lealtad. Entonces extendió la mano y dijo: «Doy testimonio de que eres un Imam cuya obediencia es obligatoria».
El Imam Sadiq dijo: «La nobleza y el honor de Muhammad ibn Abi Bakr le llegaron por parte de su madre, Asma bint Umays, y no por parte de su padre». [2]
En otro caso, Zurara, que era uno de los compañeros de los imames Baqir y Sadiq, relata que el Imam Baqir dijo: «Al desvincularse de su padre, Muhammad ibn Abu Bakr prestó juramento de lealtad al Príncipe de los Creyentes». [3]
Carta a Muawiya en defensa del Príncipe de los Creyentes
Muhammad ibn Abi Bakr, al igual que el Príncipe de los Creyentes, consideraba a Muawiya una persona usurpadora, injusta y engañosa. Por ello, durante los primeros días de su gobierno en Egipto, escribió una carta a Muawiya en la que afirmaba que el Príncipe de los Creyentes era la única persona digna del imamato y del califato.
Muhammad ibn Abi Bakr escribió en una carta a Muawiya ibn Abi Sufyan: «Dios, con Su majestad, grandeza, soberanía y poder, creó a todas las criaturas, no por vanidad, debilidad o necesidad, sino para que le adoraran. Hizo que algunos se extraviaran y otros fueran guiados, y que algunos fueran desdichados y otros felices. Luego, con Su conocimiento, eligió al Mensajero de Dios y lo escogió para transmitir Su mensaje. Lo envió con Su revelación y lo hizo un Profeta veraz, guía, orientador, portador de buenas nuevas y advertidor».
El primero que aceptó su invitación, la confirmó, creyó en él y abrazó el Islam fue su hermano, su primo, su legatario y heredero de su conocimiento: Alí ibn Abi Talib. Era también su sucesor después de él, designado por el Mensajero de Dios por orden de Dios. Él confirmó los secretos ocultos del Profeta, y el Mensajero de Dios lo prefería incluso por encima de sus familiares más cercanos. Lo protegía de todo peligro y lo ayudaba en cada situación aterradora; combatía a quien él combatía y hacía las paces con quien él hacía las paces. El Príncipe de los Creyentes siempre ofrecía su vida ante el Mensajero de Dios en los momentos de temor, hambre y dificultad, hasta que Dios Altísimo hizo manifiesta su invitación.
¡Oh, Muawiya! Tú, que estás extraviado, ¿te jactas ante él? Él es una personalidad pura y el primero de esta comunidad en aceptar el Islam. Él es el más recto de todos, el de mejores cualidades, el que posee la esposa más distinguida y la posición más elevada; aquel que, cuando el Profeta emigró de las garras de sus enemigos, ofreció su vida por él, durmió en su lecho y arriesgó su vida para salvar al Profeta.
Su tío, Hamza, fue el señor de los mártires de la batalla de Uhud, y su padre fue el defensor del Profeta frente a los enemigos de Dios. Pero tú y tu padre conspirabais continuamente contra ellos y, gastando vuestras riquezas, movilizabais a las tribus árabes para apagar la luz divina. Tu padre murió siguiendo ese camino y tú lo sucediste; y una prueba de estas acciones tuyas es que el resto de los grupos del politeísmo, los cabecillas de la hipocresía y quienes eran hostiles al Mensajero de Dios y a su Familia acudieron a ti y buscaron refugio en ti.
En cambio, lo que da testimonio de la evidente virtud del Príncipe de los Creyentes y de su antigua precedencia en el Islam son sus partidarios; aquellos de quienes Dios Altísimo ha hablado en el Sagrado Corán y cuyas virtudes ha mencionado, y a quienes ha elogiado entre los emigrantes (Muhayirun) y los auxiliares (Ansar). Grupos de ellos están a su lado, a pie y a caballo; combaten con sus espadas y derraman su sangre en defensa de él, considerando la felicidad en seguirlo y la desdicha en oponerse a su mandato.
¡Ay de ti! ¡Y otra vez, ay de ti! ¿Cómo te consideras igual a Alí? Él es el hermano del Mensajero de Dios, el padre de sus hijos y su compañero en todos los asuntos, mientras que tú eres enemigo del Mensajero de Dios e hijo de su enemigo. Sigues aferrado a tu camino de falsedad, y Amr ibn al-As te llevará cada vez más profundamente por el camino del extravío. Parece que el plazo que se te ha concedido está llegando a su fin y que tus engaños y planes ya no tienen efecto. Debes saber que has intentado enfrentarte a Dios y engañarlo, creyendo que podrías estar a salvo de Su castigo y de Su voluntad, cuando en realidad te has alejado de la misericordia divina. Ahora Dios te tiene bajo Su vigilancia, pero tú sigues enfrentándote a Él con orgullo y obstinación. Nosotros, con la ayuda de Dios, de Su Mensajero y de Ahl ul-Bayt, no tenemos ninguna necesidad de ti. [4]
El martirio de Muhammad ibn Abi Bakr
Muawiya, con el objetivo de vengarse y apoderarse de Egipto, acusó a Muhammad de haber participado en el asesinato de Uthman y, con la ayuda de Amr ibn al-As y de los rebeldes, lo atacó. Muhammad, tras recibir del Príncipe de los Creyentes la orden de resistir, hizo frente al enemigo. Sin embargo, después del martirio de Malik al-Ashtar, su ejército fue derrotado al enfrentarse a 6.000 soldados sirios en la región de al-Masna. Tras la derrota del ejército de Muhammad frente a los sirios, sus compañeros lo dejaron solo y huyeron. Finalmente, se refugió en unas ruinas, donde fue martirizado y quemado por Muawiya ibn Hudayj. [5]
En duelo por Muhammad ibn Abi Bakr
El Príncipe de los Creyentes, al expresar el importante lugar que Muhammad ibn Abi Bakr ocupaba para él y el vínculo familiar que los unía, habló de su trágico destino y de sus esfuerzos por impedir los acontecimientos de Egipto.
Cuando comunicaron al Príncipe de los Creyentes la noticia del martirio de Muhammad ibn Abi Bakr, el Imam dijo: «Nuestro dolor por su martirio es igual a la alegría de los sirios; con la diferencia de que ellos han perdido a un enemigo y nosotros, a un amigo». [6]
Preguntaron al Imam Alí: «¡Oh, Príncipe de los Creyentes! ¿Por qué está usted tan afligido por su martirio?»
El Imam respondió: «¿Cómo no habría de estar afligido? Él había crecido bajo mi cuidado; era como un hermano para mis hijos, y yo era para él como un padre y lo consideraba como a un hijo mío». [7]
La posición de Muhammad ibn Abi Bakr ante el Príncipe de los Creyentes
El Príncipe de los Creyentes, en una carta dirigida a Ibn Abbas, lamentó el martirio de Muhammad ibn Abi Bakr, destacó sus cualidades morales y se quejó de la indiferencia y la negligencia de la gente al prestar ayuda a este leal gobernador.
El Imam Alí escribió en una carta dirigida a Ibn Abbas: «Egipto ha caído y su gobernador, Muhammad ibn Abi Bakr ha sido martirizado. Ante Dios, lo considero un hijo sincero, un gobernador diligente, una espada afilada y un pilar firme. Siempre exhorté a la gente a unirse a él y ordené que acudieran en su ayuda antes de que ocurrieran estas desgracias. Exhorté a la gente, tanto en público como en privado, desde el principio hasta el final, a acudir en su ayuda. Algunos acudieron de mala gana, otros presentaron falsas excusas y otros se negaron a ayudarlo y permanecieron al margen. Pido a Dios que pronto me libre de esta gente. Juro por Dios que, si no fuera por mi deseo de alcanzar el martirio combatiendo contra el enemigo y si no me hubiera preparado para la muerte, no querría permanecer ni siquiera un día con esta gente ni encontrarme con ellos». [8]
Fuentes
[1] Sayyid al-Sharif al-Radi, Nahj al-Balagha, Sermón 67, traducción de Muhammad Dashti, Qom, Editorial Mashhur, 1380 del calendario solar iraní.
[2] Bihar al-Anwar, vol. 33, p. 582.
[3] Bihar al-Anwar, vol. 33, p. 585.
[4] Waq’at al-Jamal, vol. 1, p. 89.
[5] Ibn Shabba, Umar ibn Shabba, Tarikh Madinat al-Munawwara, vol. 4, p. 1285.
[6] Bihar al-Anwar, vol. 33, p. 590; Nahj al-Balagha, vol. 1, p. 532.
[7] Bihar al-Anwar, vol. 33, p. 566.
[8] Bihar al-Anwar, vol. 33, p. 592.